Ya que estando próximos a los festejos de “ la noche de la nostalgia”, recuerdo que con mis amigas y las madres los preparativos para el baile , llevaban muchas pruebas de ropa y zapatos.
Muchos días anteriores nos reuníamos a la hora del té,
Menos los papas, tías y abuelas que opinaban sobre el gran baile.
La noche esperada llegaba y el gran apronte terminaba.
Con el cuidado de las madres al baile íbamos, recuerdo mis zapatos nuevos, cerrados como botitas, por primera vez los tacos altos.
Lo que no olvido como mi anécdota de juventud y de esa noche especial. El enojo de mi padre al verme llegar descalza con los zapatos en la mano.
¡Qué vergüenza! Varios días no pude ir al colegio, mis pies eran ampollas y mucho dolor
Nunca más bailé con zapatos altos .
Tomás Poggio

